Estado
Construido
Situación:
Urb. Las Pilas. Valencina de la Concepción. Sevilla
Cliente:
Nuria Jiménez Bermejo
Contratista:
Ahuca
Superficie construida:
260 m
2
Presupuesto:
160.000 €
Proyecto - Obra
1998-2000
Concurso
Arquitecto
Arquitectos
Ignacio Laguillo, Harald Schönegger | Laguillo-Schönegger Arquitectos
Arquitectura
Co-autor Proyecto
Co-autores de Proyecto
Arquitecto Asociado
Arquitectos Asociados
Arquitecto Colaborador:
Arquitectos Locales
Arquitectura Técnica:
José Luis Páez
Equipo:
Javier García e Ignacio Pastor
Colaborador
Colaboradores
Estructura:
Pedro González
Instalaciones:
Paisajismo:
Mobiliario
Maqueta
Fotografía:
Fernando Alda
Fernando Alda
A diez kilómetros al oeste de Sevilla, donde proliferan los asentamientos residenciales para familias que prefieren vivir fuera del entorno urbano se sitúa esta casa proyectada para una pareja con tres hijos. La casa se sitúa en una parcela rectangular orientada norte-sur en su dimensión mayor y prácticamente plana, compartiendo sólo su lado este con una parcela contigua, mientras que los tres lados restantes se alinean a dos viales rodados y a otro peatonal al sur. El entorno más inmediato de la parcela lo constituyen un conjunto de viviendas unifamiliares, frente a las que se situarán dos áreas libres con un presumible uso docente y de zona verde.
Sin unos condicionantes territoriales y topográficos de interés, esta casa buscaba en su orientación y relación física con el entorno más próximo, algunas claves que pudieran inspirar su diseño. Parecía que la parcela, en su lado más corto orientado al sur, ofrecía el lugar idóneo para situar la casa. La proporción alargada del terreno nos llevó a considerar una casa en la que alternativamente se dispusiera una secuencia de llenos y vacíos, a los que se pretendía dotar de carácter propio. Una idéntica proporción entre las superficies dedicadas a la zona de día y a la de la noche, planteadas desde un principio con gran autonomía, dio lugar a dos piezas paralelas desplazadas sutilmente para producir el acceso a la casa, permitiendo además dejar entre ellas un patio abierto interior y un espacio delantero abierto al porche. El primero de ellos, de una gran introversión y preservado en todo momento de miradas indiscretas, permitía que las zonas de descanso y juegos se apropiaran totalmente del mismo, funcionando como una extensión al exterior de dichas estancias. Como contrapunto, el espacio delantero, más abierto y público, ofrecía un área de esparcimiento ligada a la vegetación actual de la parcela yal disfrute de la piscina.
El gran zócalo de hormigón sobre el que se apoya toda la casa define dos planos inclinados, tanto de acceso rodado de vehículos como alternativa peatonal de llegada al jardín, pretendiendo ser la barrera que aísle aún más la casa con el resto de las edificaciones próximas.
Producto de un exhaustivo ejercicio de contención económica, constructivamente la casa emplea técnicas y materiales provenientes de la tradición local, muros de fábrica, revestidos de cal, cubiertas de teja, solados de piedra. Tan sólo el muro de hormigón, las carpinterías y los remates de chapa metálica aportan una nota tecnológica a la misma.